Esperábamos en la puerta a que viniera de su viaje a San Francisco. Tres meses sin verla era demasiado para no ver a mi obsesión personificada.
Durante esos meses veía su cara en todas las que se me cruzaban. Imaginaba que me montaba en el autobús y de repente iba a subirse y sentarse en el asiento de mi derecha que siempre iba vacío.
Cuando pasaba por su calle siempre volvía la cara y miraba alrededor por si por casualidad de la vida ese día paseara con su perro, casualidad, dicha sea, que en cuatro años no ocurrió nunca.
Cada esquina de aquel antiguo edificio era una puerta para un posible encuentro fugaz, y un típico saludo sin emitir sonido.
La luz de la puerta de su despacho era el final del túnel que lleva al cielo, y que cuando asomaba mis ilusionados ojitos por el cristal de la puerta me topaba con la nada.
Mi obsesión personificada tenía ese alo de misterio que inunda a la gente que no conoces
realmente. Que simplemente deja ver ese áurea que te embarga y no encuentras respuestas lógicas a lo que haces y sientes.
Una simple sonrisa, un comentario, un jersey o un caramelo te hace parecer la persona más loca del mundo.
Su recuerdo me explica ciertas cosas que no ves hasta que no pasan los años, y por supuesto pensar en mi obsesión personifica me hace sacar la mayor de mis sonrisas melancólicas.
A B.E.R.
sábado, 19 de abril de 2008
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4 comentarios:
Muy interesante tu blog! y me encanta lo que escribís!! Cuánto hay de autobiografía y cuánto de ficción en tus relatos? saludos desde Argentina!!
Ah! y gracias por pasar por mi blog! Yo AMO andalucía! estuve de vacaciones en 2006. Es por eso que me quedé leyendo tu blog, por las fotos de Cádiz... Te juro que cuando me fui de esa ciudad se me caían las lágrimas, nunca me pasó eso en ningún lugar... Además, el flamenco... Allá voy!
Dicen que los amores platónicos son los mejores no?
Desde luego a ti te queda un recuerdo maravilloso!
Te animo a que sigas contándonos tus experiencias según esa visión tan particular que sólo tú tienes!!
Grande Ana!!!
Fran, el de las gaviotas.
Bueno, que puedo decir que no hayas explicado tú tan bien. Solo que estábamos "enamoradas" de ella... Y no era para menos. Ella me enseñó tantas cosas físicas y sentimentales...Y por supuesto vocabulary: a sort of, quote, goodies and badies... Qué tiempos aquellos Anita...
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