Eramos amigos pero tengo que reconocer que me gustaba. Me ponía nerviosa cuando lo veía. Me sentía incomoda con su mirada y no podía evitar pensar en él.
En clase de dibujo técnico estabamos charlando y me dijo que le encantaba la canción Wonderful Life, se escuchaba bastante en esos días.
En una de las aulas soliamos separar las mesas y organizar fiestas. La de aquel día era la de las parejas de animales. Había un bote con todas las etiquetas de los machos y sus respectivas parejas hembras de cada animal. La chica que estaba con el bote casualmente era mi amiga.
Metí la mano en el bote y me tocó la mona. Justo cuando me puse la etiqueta me quedé
Mirando el recipiente y vi pegado en el cristal el mono. Lo primero que me vino a la cabeza fue él.
Sin pensarlo demasiado le dije a mi amiga que doblara el papel y lo pusiera de tal manera que le tocara el mono a él cuando metiera la mano. Se lo pedí por favor.
Pues bien, cinco minutos más tarde ya me había arrepentido. Me podía la vergüenza, y también el ser el centro de atención para mis amigas, claro.
A la media hora miré hacía la puerta y lo ví aparecer con la etiqueta de mono. Me faltaba chaqueta para tapar la mia. Vino hacía mi preguntándome qué animal me había tocado. No lo oculté. Había perdido, o tal vez ¿ganado?
Había un concurso de baile para ver que pareja de animales ganaba. Me sentía observada por todas. Y cuando estabamos los dos a punto de empezar a bailar suena Wonderful Life. No me lo creía. Nos miramos y no hablamos. Vivir ese momento quedó en mente para siempre.
Hoy lo veo y aún me pongo nerviosa, no sé explicar con palabras como me siento. Incluso un día soñé con él un sueño bonito, de esos que dan tranquilidad y al día siguiente mientras desayunaba me lo encontré. Me encantan esas casualidades...
Sigo pensando que tenemos algo especial aunque hayamos escogido distintos caminos.
Detrás de una canción siempre hay una historia, y la mía es especial.
A M.J.
No hay comentarios:
Publicar un comentario