domingo, 20 de abril de 2008

Un banco, un regalo

Que difícil es el amor, y encontrar a la persona indicada. Que no sabes si va a ser para siempre, si quiere o no compartir la vida contigo, o si tu no quieres compartirla con esa persona…así me encontraba yo en esos días…

Pongamos que una noche de insomnio paseaba por un lugar lleno de gente, donde cada persona vestía de un color distinto, era lo más significativo en ellos.
Hablaban, reían, cantaban, hacían planes, te preguntaban por tu vida, por tus gustos. Por ese lugar todo el mundo tenía más o menos la misma edad.

Yo observaba, reía, hablaba, pero no me implicaba demasiado. Aunque ese lugar produjo en mi una curiosidad a la par que enganche bastante curioso.
Al final, sin darme cuenta se convirtió en uno de los lugares recurrentes al que ir cada día a juntarte con quienes podían llamarse “amigos”.

Un miércoles cualquiera de invierno, de esos en los que se abre el corazón y la boca no calla,
lamentaba la mala suerte en el amor que todos teníamos en alguna etapa de la vida, y que hiciera que nos planteáramos hasta la posibilidad de perder la fé en él.
Escuché la frase que abrió la puerta a la esperanza. “Te regalo un banco donde podrás esperar sentada a la persona de tu vida. Si tienes un hueco yo también me sentaré a tu lado, y mientras esperamos juntos y cómodos.”

Un banco donde sentarte con alguien y ver la vida pasar, la gente pasar.
¿Esperar a alguien? o ¿no?

4 comentarios:

Ignacio Bermejo dijo...

Sí, suele pasar. No obstante, lo verdaderamente importante es no pasasrse la vida esperando el regalo, o a las personas. Yo procuro vivir el instante. Así se es siempre más feliz. Creo.

Anónimo dijo...

una historia fantastica!! pero no se te olvide que si esperas mucho y no viene ese regalo, cambiate de banco!! q es posible q estemos sentados en el banco equivocado.

bessitooss!!! ely

Jose Manuel dijo...

No hagas caso a ninguno de esta gente. Todo el mundo tiene un banco, no más, y tienes que esperar en él a tu regalo. Mientras tanto, irá gente sentándose junto a ti. Aprovéchate de cada uno de ellos. Todas las personas tienen algo que ofrecer. Pero nunca cambies de banco. Cuando llegue tu regalo, sabrás cuál es. Y si nunca llega, por lo menos sabrás que tú estuviste al pie del cañón, que no dejaste de esperar lo verdaderamente real por conocer otras vanalidades, porque lo único real en el mundo sois tú y tu banco. Nunca te cambies de banco, nunca te vayas al banco de otro, porque entonces serás tú su regalo, y se aprovechará él de ti. Sé auténtica, como yo se que eres, y permanece en tu lugar, nunca en el lugar de otro. TQMMMM

Anónimo dijo...

Ande está er banco ese???