Me senté a escucharme y a sentir mis pensamientos.
Me acordé de tus ojos en los que me perdía.
Repirando tu pelo que soñaba entre mis dedos.
Pasaron dando vueltas y vueltas las manecillas del reloj,
que una vez paré para rendirme a ti.
Me perdí más de 365 de tus despertares, y menos mal que así fue.
Que de ti vivo en los vacios de mi memoria,
Que de ti ya solo tengo mi promesa rota,
Que yo te quiero en mi vida sea en el recuerdo, sea en la distancia,
o sea en mis anhelos...
lunes, 21 de septiembre de 2009
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