miércoles, 11 de febrero de 2009

Reflexión

Intenté soñar despierta. Vivir a trompicones. Escupí mi pensamiento, sin darme cuenta que después del minuto de gloria, llegan los días de sombra. Dudé poco por no decir nada. Me comí el alma untada de ti, sin ser ya yo. En mis fondos te toqué, sintiendo la nada, esa que tú ofrecías tan bien sin dejarse ver. Me asfixié de tu aire, tragándome el orgullo. Fuiste mis ojos, y sabiéndome ciega, no me mostraste el horizonte.
Aún culpable, eras mi inocente, mi excusa. Impusiste leyes universales, mascando actitudes absolutas.
Tapo mis oídos, cierro mi boca y vuelvo a la realidad, tan normal que no agrada.
La trastienda de tu mirada guarda bajo llave…mi nombre y tus innegables sensaciones.

7 comentarios:

Ignacio Bermejo dijo...

Andaba buscando literatura y terminé aquí. No sé si es eso lo que pretendes crear, pero quiero decirte que me ha gustado leerte. Es un lugar agradable. Un cordial saludo.

MiAlcoba dijo...

Escribo lo que sale del alma, a veces con más literatura que otras.
gracias Ignacio por pasarte.

Manuel dijo...

Se me viene la imagen de un iceberg...la realidad es aquella parte que se asoma fuera del agua, pero luego sin ser conscientes ocultamos un torbellino de sentimientos y sensaciones debajo del agua, inapreciables pero que están ahí...

Anónimo dijo...

Que bien escribes xoxo!!!!

Manuel que se lo pregunten al titanic :P !!!


besossss

Anónimo dijo...

después de leer algunas de tus palabra, no sé si decirte que me siento afortunadamente o trsitemente identificada. un placer, evadirme un rato de mis grises momentos para ller algo con sentimiento.

María dijo...

"Me comí el alma untada de ti", maravilloso verso. Y todo lo demás palpita sensibilidad.
Ana, cada vez lo haces mejor, no lo dejes.
Un beso

Anónimo dijo...

q de sentimientos juntos!
q alegria poder explicarse tan bien,
es q ana es mucha ana!

mil besos,

ely.